lunes, 20 de febrero de 2012

Verona: fin del camino.





Antes de salir de Eslovenia y entrar en Italia, me dejo llevar por la corriente hasta el mar de Kopec. Esta    pequeña ciudad situada al sur del país mantiene a duras penas una plaza con estilo veneciano influencia de su histórico pasado. El mar da una dimensión nueva a este viaje, desconocida, me atrevo a decir que inesperada. Apenas unas horas para comer al borde del mar y tomar un "caffè con latte e schiuma" y salir en dirección a Italia.

Trieste es una pequeña población del norte de Italia. Sus casas y sus calles cobijaron entre otros a Rainer María  Rilke donde escribió una de sus obras fundamentales "Elegías de Duino". El sol ciega cada metro de costa poniendo a prueba la resistencia en los últimos tramos del recorrido. La ciudad es el vivo reflejo de una Italia mas bien sucia y desordenada, que sorprende por su historia y belleza en medio del caos descontrolado y ruidoso. Es el momento de la puesta de sol, desde el castillo de San Giusto. Un espectáculo digno del mejor final...del día.


Atardecer desde el Castillo de San Giusto en Trieste



 Conducir una noche mas, entretener a la rutina con mas rutina para llegar a Verona, el destino olvidado, la última de las sorpresas. Este lejano lugar donde debía acabar esta aventura estaba por fin ante mis ojos. De manera despiadada, sus calzadas empedradas hicieron sonar las ruedas en la nocturnidad de las calles. Colores dorados envejecidos señalaban " La Arena" como símbolo de una ciudad de culturas pasadas y momentos de incierto presente. Los sueños se reflejaban ahora en las esquinas rectas y regulares  de sus característicos edificios con sabor a Roma. Definitivamente es este un invierno distinto al de los días pasados: su color, el dulce pasear sin guantes ni gorro, el pañuelo ligeramente retorcido por un suave viento que esparce y contiene a la vez las palabras que no me atrevo a decir, que no me atrevo a pensar. Poco a poco se hace de noche también para este viaje. Se empapan mis retinas de las últimas fotografías, de los últimos espacios que quedan en blanco en mis recuerdos. Se abren mis brazos queriendo abrazar la vida, y a la vez llenadose de ausencia....

La Arena

Intensa y ruidosa en la mañana, Verona, ciudad de siglos, se encontraba con una brillante luz  después de días de nieve,  frio y penumbra. El olor a pizza recién horneada se dejaba adivinar por las viejas calles de esta ciudad de tonos rojizos y ocres. Sus plazas, sus pasadizos y escondites hace siglos que escuchan el latir de los sentidos entre delicadas palabras con sabor a literatura:
 " Yo pretendo que haya poesía en mi vida, y aventura, y amor. No la artística impostura del amor, sino el amor que es capaz de derrumbar la vida, impetuoso, ingobernable como un ciclón en el corazón ante el que nada se puede, ya te arruine o te embelese. Yo debo sentir ese amor. " 
W . Shakespeare.



Balcón de Giullieta en Verona
Caminando por la Via Cappello, la multitud se aglutina en torno al número 27. Parece que en 1303 dos familias rivales asistieron con asombro al desenlace del amor en Verona:  el de un tal Romeo Montesco y Giullieta Capulleto . Si es verdad o mentira, no es importante ahora. Infinidad de  personas  buscan con inusitada ansiedad el balcón de Giullieta y la casa de Romeo Monetesco para emular aquel AMOR.



Algo saben estas calles de mi locura. Algo debe gritar mi corazón cuando el silencio se conmueve a cada paso. Y otra vez es el agua, ese sonido que sin saber porque arrastra mis sentidos hasta el  Ponte de Pietra. Un insólito paisaje que se expande de repente ante mis ojos. Las calles estrechas, los túneles y plazas han dado paso a un paisaje  de armoniosa libertad. Cúpulas, teatros romanos, cipreses, cementerios, edificios de inusuales colores se dan cita desde este mirador de piedra. Debería llevar siglos en pie pero ya se sabe que la barbarie es un síntoma de progreso y así  las dos guerras mundiales hicieron que el puente "progresara" en ambas y tuviera que reconstruirse en su totalidad al finalizar cada una. En la de 1945 se reconstruyó este puente romano con material original recogido del lecho del río y de los alrededores. Esta obra duró cerca de veinte años.

Ponte Pietra Verona

 El agua, su sonido, la espera delicada de las rocas rompiendo con la  espuma el caudal de luz que provoca su abundante recorrido.
Los pasos, los espacios, las miradas profundas de un desprevenido instante que marcará la vida para siempre.
Las sombras, la penumbra, las heridas que la vida te provoca y no se cierran, las verdades que descansan sin motivo, en una gran mentira.
Los amaneceres de colores opacos, de tonos vencidos por una madrugada sin brillo, por una ventana que no se abre si no la empujas, por una estrella que se apaga si no la miras.
Las caricias que eran tuyas y ahora son de otro, los besos entregados, los robados, los defraudados roces contra unos labios que son ajenos, hoy.
El viaje que se acaba, el inicio de otra vida que te empuja a un vacío sin brillo, a un presente lleno de incógnitas, a una isla que esconde el tesoro del futuro. Última etapa, últimas horas, últimos kilómetros que transitar desprevenidos y como siempre improvisados. ¡Vamos!


Encima de este puente un aire que todo lo recorre, es hoy el mensajero de un adiós casi evitable en un acto de locura imaginaria que podría tener como resultado,  la silenciosa escapada, el discreto escondite donde quedarse oculto sin mas motivo. Aunque, como diría en un tono de reproche, la mano que tantas noches me quiso, seria una huida, un escapar de uno mismo...  y eso parece difícil,  es un final mas bien presentido.


Ando cabizbajo. El cansancio y quizás las caricias que este maltrecho corazón  no consigue hacer cicatrizar son una carga pesada lejos de mi refugio. Empiezo a echar de menos mis " medicinas", mis "ungüentos" el olor de mis sábanas, el vacío de mi cama..
Las manos quieren esconder las dudas y los ojos quieren dejar de mirar en dirección a ningún lado. Con la suavidad de los recuerdos bautizando cada espacio desocupado  de mi memoria, me limito a reconstruir con denostado esfuerzo cada kilómetro de esta historia sin final.

Pero las  vivencias se han quedado dentro y es tiempo de meditar y recurrir a la consideración de mis sentimientos las palabras escondidas que se acumulan y rebosan en mis cuadernos de viajes. Es tiempo y lugar para la compostura y la sugerencia, para la distancia y el estudio de cada color, de cada sabor, de cada verso dilatado por mis pupilas en forma de fotografía. Es tiempo de seguir viviendo y dejar reposar tantos recuerdos.

La  pasión por la vida debe tener recompensa y ser solidaria cuando una lágrima rebose solitaria por esta insolente mejilla. Las caras de mis hijos me harán recordar que siempre he de volver, que debo seguir luchando, al menos, para buscar su abrazo, al menos para seguir llenado de sus sonrisas la maleta de mi vida.

¡¡¡¡¡Gracias por recorrer " Los caminos de la memoria" a mi lado. Buen viaje a todos y hasta la vista.!!!!!



Solitario pescador al caer el día. Trieste.





viernes, 17 de febrero de 2012

Liubljana

Castillo de  Predjama
No queda mucha carretera hasta Liubljana pero las distancias cada vez se hacen mas largas. No queda mucho espacio ya para la reflexión, pero aún quedan algunos kilómetros donde guardar la fantasía en unos de esos botes de cristal y taparlos para que nada se escape, para seguir soñando cuando Madrid sea una realidad.


Eslovena es un país joven y moderno, con una idea del turismo poco comercial y muy elegante..Sorprende que tan sólo  tenga una población de 2.047.000 habitantes.


Veo mi cara en el reflejo del ascensor y  noto que apenas me quedan fuerzas para continuar. Un cansancio aderezado con una sonrisa burlona que retumba como un grito sordo dentro de mi mente : ¡ya no queda nada!, ¿ quién dijo que no podría hacerlo? Ahora queda todo.
Han sido unos días divertidos y duros, de emociones intensas, y  mucha, mucha carretera. A veces la soledad del conductor invita a la reflexión, a escuchar esos latidos impronunciables para los sentidos. A veces simplemente invita a la evasión, al abandono de unos principios macerados a golpes de nostalgia e ilusión. En este caso ambas consideraciones ha valido la pena degustarlas,ambas han tenido cabida en esta extraña  aventura que ahora toca a su fin.


Eslovenia es un bosque que a veces se permite el lujo de tener casas en medio de tanta vegetación. En ese caso, este país los llama ciudades: pequeños hogares de tejados rojizos alrededor de una iglesia. Eso son muchas de sus "grandes urbes", apenas un instante , una mirada , un pestañear y si dudas a buen seguro te lo pierdes. Es el tercer país mas boscoso de Europa por detrás de Finlandia y Suecia. Eso nos da muestra de la intensidad del paisaje, de su fuerza común y uniforme, un sitio donde perderse sin motivos. A veces la nieve descansa entre los abetos sin ser vista, y los azules celestes se vuelven infinitos en presencia de tanta esencia.
La actual capital, Liubljana era ya un importante enclave en la zona en tiempos de los romanos. Se nota que poco a poco nos acercamos al imperio.  Su comercio y  ubicación estratégica le otorgaban esa consideración. Después del fin de la guerra de los balcanes y con la independencia del país de la  ex Yugoslavia en el 1991, se convirtió en la capital de Eslovenia.


La nieve y los abetos se sitúan a ambos lados de la carretera vigilando cada kilómetro de recorrido. Las nubes se disipan, poco a poco y el sol es el aliado fiel que acompañará, a buen seguro,  el final del camino. Como un rio que busca su salida a una extensión común, así me dejo llevar por la corriente, examinando cada espacio que resta hasta ver ese vació infinito que es: el mar.

Se adivina un cierto sabor latino en las calles de Liubljana mientras  se adivina por el cambio de arquitectura el centro de la población. Plazas porticadas y paseos peatonales, senderos empedrados  y puentes sobre el río. Ljubljanica inundan de arte esta acogedora ciudad. La luz del sol abre pasadizos de colores en una memoria algo cansada pero dispuesta a recoger cada imagen de esta inquietante y relajante población.. La ansiedad es pasado, los colores son presente. Los sabores y el calor de la rutina se convierten en la  fantasía de este viaje. 



Puente sobre el rio Ljubljanic
Los puentes en Liubljana no son un ejercicio de comodidad para sus ramblas y  paseos  sino una ejemplo del arte que poseen las calles y rincones de este ensueño.
Uno de los mas famosos es el Puente Triple (Tromostovje). Como indica su nombre, se trata en realidad de tres puentes unidos donde originalmente sólo había uno, al cual se añadieron los otros dos directamente adyacentes a cada lado. El resultado es de una asombrosa armonía. Esta obra es de Jože Plečnik, considerado el arquitecto nacional esloveno. Vivió entre los siglos XVIII y XIX, cuando Eslovenia formaba parte del Imperio Austro-Húngaro, y quiso hacer de su obra un elemento de afirmación de la identidad eslovena frente a la cultura germánica dominante en el Imperio.



Son las tres y media de la mañana. La verdad es que estoy muy cansado. Escribir esta siendo uno de los placeres mas bonitos de este viaje. Disfruto cada madrugada de un poco de paz entre las palabras y no puedo disimular que siento algo de nostalgia al pensar que mañana todo esto se habrá acabado.

La maleta llena de fotos e historias que contar. Los pensamientos ocupando esos puentes por donde atravesar conciencias, por donde depositar paciencia y sentimientos en su justa medida.  Los detalles y las anécdotas de estos días duraran toda la vida.

Estamos llegando a Verona, al dominio de los Capulleto, al lugar donde un tal Romeo dijo:

La despedida es tan dulce pena que diré buenas noches hasta que amanezca

No puedo mas.... y todavía quiero mucho mas... 

Buenas noches... hasta que amanezca.











jueves, 16 de febrero de 2012

De Eslovaquia a Eslovenía.

La estatua representa a un soldado herido que presuntamente se enamoró de una enfermera eslovaca y se quedó allí a vivir.


Al salir de Viena en dirección  a Bratislava  el cansancio empezaba a pesarme demasiado. Los días  habían sido intensos y a veces la ansiedad  te exprime sin compasión hasta el agotamiento.

Me había pasado tanto tiempo elaborando mapas de ciudades imposibles que al abandonar Viena me caí en el asiento del coche sin poder elegir las palabras que debían llevarnos hasta Eslovaquía , 
Recordé entonces como imaginé esos recorridos por donde la memoria caminara absorta y la belleza de los lugares nos devolvieran con impetuoso desvelo una magia aletargada y mutante, una fantasía que la rutina esconde en los baúles de la nostalgia.

Bratislava esta apenas a 70 kilómetros de Viena, pero esta mucho mas  lejos de parecerse en cuanto a la concepción de ciudad se refiere. Sus calles  plagadas de historia fuertemente influencia por sus vecinos Húngaros y Austriacos la dotan de percepciones envueltas en arte y cultura. Es una de las poblaciones con mayor número  habitantes de centroeuropa. Por sus calles huele a romanos, celtas, germanos, judíos y  eslavos.  Mezclas de culturas que han dotado de  una personalidad única a sus gentes y a su carácter de metrópoli abierta y culturalmente avanzada. Posee un campus universitario con cerca de sesenta mil alumnos que convierten a Brstislava en una ciudad joven y abierta.
Aledaños Plaza San Miguel Bratislava
Al entrar en esta urbe uno se retrotrae al pasado del telón de acero donde los altos edificios de hormigón gris inundaban los barrios de hogares sin personalidad. A medida que descendemos hacia el centro histórico se adivinan luces de edificios con cierto sabor de siglos pasados. Calles empedradas y peatonales que dotan de armonía a la ciudad. La nieve, en abundancia,  es un decorado que no estorba ni enfría mas de la cuenta las calles del lugar. Quizás el frio esta tan dentro de mi, que 9 bajo cero me parece una temperatura casi agradable.



Hay muchos locales abiertos en el centro. algunos con un encanto que me sorprende. Ni en Viena he llegado a ver restaurantes con mas de trescientas botellas distintas en una barra,  ni  precios de entre 9 y 25 euros la copa. '¡¡¡¡¡¡Peligro....!!!! 

En el recorrido por algunas de sus calles me doy cuenta de que el nivel de vida debe ser muy alto: Zapatos, bolsos, tiendas de decoración con sillones  de 5000 euros... en fin  parece.una ciudad con muchos recursos,  Sus estrechas callejuelas poseen el encanto de los  pasadizos de piedra y los  cafes donde abandonar los pensamientos en armonía.  Lugares donde descubrir lo que has dejado atrás  y un futuro lleno de kilómetros por recorrer.


Mientras saboreo un café Vienes en Bratislava pienso en estos días como el mejor de los regalos. Desde aquí y desde allí, en unos lugares y en otros he sentido el aliento de mucha gente a mi lado contribuyendo para qeu pudiera cumplir  este sueño. Por eso cada noche que cerraba el portátil y mis palabras quedaban atrapadas en este blog, cada vez que la silla de un hotel hacia descansar mis recuerdos del día,   he llegado a sentir en forma de caricias las  palabras de aliento que me animaban a seguir desde distintos lugares.

No ha sido fácil desnudarse cada día entre frases extirpadas de un corazón dolorido y estigmatizado por los continuos sobresaltos de los últimos tiempos.
No ha sido sencillo admitir con palabras sencillas los diferentes estados de ánimo que ocupaban los días en comunión con las cosas que me iban pasando.

Uno siempre tiene miedo a a ser juzgado por los demás, pero está vez, he sentido la necesidad de expresar mi esperanza a través de las emociones mas cálidas y veraces que he podido encontrar dentro de mi.

No he querido parecer un enfermo sin solución, sino un personaje algo perdido por los caminos del olvido,   con ganas de empezar a decidir un destino que me llene y también que me exija.

Puente sobre el río Drava  de Maribor
La etapa de este día termina en Maribor, capital europea de la cultura en 2012. Esta ciudad conocida mas por sus deportes de invierno que por su cultura, tiene aspecto de ciudad joven y moderna. Su lado mas acogedor se encuentra en la ribera de un helado rio Drava. Allí conviven las terrazas de los restaurantes con una fauna de cisnes y patos que aún en este frío mes de Febrero, con una plataforma de hielo a su alrededor, disfrutan en las aguas cristalinas bajo el Puente sobre el río Drava  

Queda poco para despertar de este sueño. Apenas un par de etapas y ese final que permanece escondido aparecerá para decirnos adiós.   Recuerdo que es una palabra que alguien a quien quiero mucho no le gustaba pronunciar. Un día lo hizo, sin querer, (estoy seguro de ello) y yo no supe que decir. Para ella ese silencio fue decir demasiado.

Estoy seguro de que Ljubljana tiene muchos secretos guardados dentro de mi cámara. Estoy convencido de que saldrán de ahí dentro para mostrarnos el alma de esta penúltima etapa.

Cisnes en el rio Drava de Maribor







miércoles, 15 de febrero de 2012

Klimt " El beso"








Hay días en que hay que dar un paso al frente y decidir que la vida es un lugar lleno de contrastes y colores, lleno de lugares y sabores, muchas veces desconocidos que nos hacen vulnerables y a la vez maravillosamente salvajes.

Crecernos en medio de esa angustia que tantas veces nos domina y creernos felices cuando una desconocida sonrisa se inmiscuye en nuestra vida, haciéndola girar 180 grados.

Mientras tanto, la costumbre domina el resto de nuestros días, pero esos instantes de delicada belleza plagados de suaves terciopelos, hacen de nuestra rutina un lugar propio donde abandonarnos entre la magia de los sueños y la melancólica visión de una realidad caída a golpe de luces y sombras.

Jardines Belvedere
Si bien Viena es la primera ciudad de estas dimensiones que visitaba en el viaje, no por ello dejó de sorprenderme. Esta urbe de arterias abarrotadas de coches y también de pequeñas calles por donde caminar sin ser visto se levantaba ante mi en medio de palacios neoclásicos y edificio  de estilos diversos que se conformaron a partir de las formas arquitectónicas de épocas anteriores. Puedes admirar el neorrenacentista estilo de la Opera o el gótico flamenco del Ayuntamiento o la Universidad, entre otros, hasta llegar al famoso Art Nouveau vienés.






"El Beso" Fuente::  Museo  Belvedere


Mientras recorro de un lado para otro las principales zonas de la ciudad no dejo de pensar en las figuras de ese cuadro, con la cabeza reclinada el uno en el otro y noto en mi memoria una sensación de paz al recordar como el hombre sujeta a la mujer quizás, para que no caiga al abismo de la derecha de la pintura... pero bueno, eso será mañana, esa sera sin duda la gran incógnita: ¿ la ciudad o el cuadro?





Debo resaltar que después de unos días fuera del bullicio de las grandes ciudades,  al verme mirando líneas de autobuses o buscando calles de impronunciables nombres, o al no poder parar de repente de cualquier manera para pregunta  el nombre de un hotel, de un café, de una iglesia... me produjo cierto desequilibrio. Quizás también el cansancio de los mas de 2000 kilómetros recorridos estaba empezando a pasar cierta factura..

Uno no repara, no se da cuenta de que estas ciudades acaban por triturarte y digerirte sin compasión. Esta jungla moderna es a la vez un abismo donde escaparse, perderse y abandonarse en un acto de reconciliación con la vida  pero  también puede ser la mas agresiva de las realidades cotidianas.

Recuerdo ahora, como no, que una persona muy querida por mi siempre me repetía que en la sencillez reside la magia de la vida. Y de manera sencilla uno puede pasear por las calles desconocidas de cualquier ciudad del mundo y residir en ellas, aletargado, esperando la señal de que todo esta perfecto, de que puedes continuar.. Esa es la señal que espero encontrar mañana.

El mercado Naschmarkt se ha convertido es un punto de encuentro para todas las edades. Hay una gran variedad de oferta culinaria, aunque en la noche de un lunes hay poco donde elegir. Se adivinaba  por su disposición y encuadre que  es un lugar agradable y con aspecto algo bohemio. Un espacio único que da una nota de color a las frías calles llenas de nieve de este Febrero Vienés 

La Catedral de San Esteban en el corazón de la ciudad, es una muestra de la fuerza que posee Viena. Las coloreadas paredes de la nave central son un ejercicio de modernismo inusual para un lugar " sagrado". Aunque si bien es cierto le da un aire fantástico muy acorde con el contenido de estos lugares. Los alrededores discurren entre la zona mas comercial y la mas antigua, entre cafés con sabor a un pasado rancio y vulgar o rincones donde huele a palabras, tabaco y alcohol. Pasadizos entre calles que muestran el lado mas amable de este lugar.


Las formas mas duras, de lineas rectas y colores oscuros son las masculinas mientras los colores vivos y las formas redondeadas y suaves son las femeninas.El hombre es un ser activo, es el que lleva la fuerza y da el beso, mientras la mujer, afronta esto con pasividad.  

Me doy cuenta de que estoy sentado delante de una sensación, de un recuerdo, de el motivo por el cual he recorrido tantos miles de kilómetros. Permanezco ausente delante de el, y sólo, en medio de una melancólica agonía que me persigue desde Madrid, busco una razón, un sólo motivo por el cual el recuerdo se llena de ausencia una y otra vez. 
 
En el museo Belvedere de Viena, al borde del abismo, siento que alguien me debe un beso, siento a la vez vacío y alivio, siento que quien no te quiere no merece ocupar el espacio que ausente permanece a mi lado esta mañana.

El cuadro colocado en una sala dedicada al maestro del " Movimiento de Secesión" deslumbra como si tuviera vida. Es un reflejo mil veces repetido: por cada mirada un beso, por cada pensamiento, otro. Y así uno tras otro desde que en 1908 se expusiera por primera vez en Viena y fuera adquirido el mismo día  por el gobierno de Austria

Muchas parejas en un acto mas que simbólico juntan sus labios y sonríen. Quizás San Valentín les empuja a ello. Esta vez " El Corte Ingles" ha perdido, y el mejor regalo no estaba dentro de sus grandes almacenes.

La pareja puede complementarse o ser antesala de una relación que peligra , que tiende al precipicio, puesto que la mujer no puede escapar, está atrapada entre el hombre y el abismo que le rodea. 

El beso es una imagen de amor espiritual e idealizado.

Quizás yo tuviera demasiado idealizado el amor, quizás por eso confluyen días  de tanto dolor también..  Consigo contener la respiración y repasar cada instante, cada espacio, cada color, cada volumen. 

Creo que he entendido el mensaje. Levanto mis ojo del cuadro y me guardo el beso hasta que un día pueda sujetar la cabeza de esa persona que sienta que mis brazos no la soltaran jamás al abismo de la vida.

Viena se pierde a mis espaldas, pero me llevo la magia de un beso camino de Bratislava. 

Ganó Viena, Gané un beso. 

Museo Belvedere




martes, 14 de febrero de 2012

Nieve a la orilla de Viena


Innsbruck




Innsbruck permanece discreta, en un plano intermedio, entre una acogedora Salzburgo y una señorial Viena. Su papel es de mediadora entre ambas: que a una no se le suba la fama a la cabeza y la otra no se considere el unico destino posible de Austria. Su calles son un reflejo de la paciencia que la rutina provoca en esos delicados edificios que sujetan el alma de tantos personajes, que como yo, colocan su cámara y su instinto al servicio de la memoria, para robarle, al menos, un trocito de su historia.

Calles de piedra y edificios que se intuyen señoriales. Se nota por la jerárquica disposición de sus calles  y la riqueza ornamental que en otro tiempo fue punto de encuentro de comerciantes y centro de comunicaciones  a través del  Rin.

Siento que estamos cerca de algo y no se que es. Los vientos helados de la mañana se adueñan del orden y la compostura y mi corazón refleja el clima inquieto e invernal que discurre fuera. Parece que algunas  canciones escondidas en una distancia que se antoja infinita, han dejado de sugerirme espacios temporales y hoy tan sólo son sonidos encontrados en una memoria que empieza a desocuparse sin remisión.

Lagos helados, montañas cuajadas por la nieve mas untuosa que jamas he visto. Casas perfectas con tejados rectos, paisajes dignos de la mejor maqueta de trenes que podais imaginar.

Estoy inquieto con Salzburgo, no imagino como será, he oído tantas cosas y  hace tanto frio...

Esta tela de araña compuesta de cables de acero que apenas deja ver el cielo, es Salzburgo. Calles estrechas y tranvías de todas las épocas recorren la ciudad. El sonido de los neumaticos pisando  las calles empedradas tiene su encanto mientras subo la alargada cuesta  a los pies de la colina Monchsberg que nos presenta en primera persona a  la Salzburgo de Mozart. La ciudad que fue centro neurálgico de la religión de todo centro Europa se erige solemne. Sus calles transpiran cultura y su majestuosidad indican que en otras momentos de la historia importantes mecenas como Sigmund Haffner      ( mecenas de Mozart)  rindieron pleitesía a este lugar.

Salzburgo
Mientras en otros lugares las guerras para enriquecer a las monarquías y empobrecer a los ciudadano era lo habitual ( me suena...) ,  en Salzburgo se construían palacios, catedrales  y el arte y la música se hacían sentir en cada rincón de la ciudad.. No es muy común que un arquitecto inicie y acabe una iglesia del estilo de la Catedral de Salzburgo. que fue construida sobre los antiguos cimientos de la vieja parroquia. Hacia 1615 se inició está gran obra  y se consiguió finalizar sin interrupciones quince años mas tarde.Conserva la pila  donde fue bautizado Mozart. Mientras, muy cerca de esta zona, la guerra de los 30 años seguía en marcha.

Vista obligada es el cementerio de San Pedro. Pasear por las calles de los cementerios me trae muchos recuerdos.
Cuando atravesé la puerta de forja atardecía en la ciudad. Un olor a cera único se palpaba en la frías superficies de mármol con letras esculpidas de un pasado cargado de vida. Cada lápida es una obra de arte y algo se mueve por dentro cuando leo con detenimiento los nombre del ayer.

 Siento un ligero cosquilleo que se adueña de cada paso despues de esta visita en dirección al laberinto de calles de piedra y cafés con dulces olores de invierno. El sonido de las pisadas acolchadas por la nieve, el vaho que simula estampas de película en mi objetivo, las sombras que se sitúan a mi lado en cada esquina, jugando en cada calle con las luces amarillas de los escaparates, son la esencia de esta ciudad plagada de novelas inacabadas.
Busco entre mis dedos relatos que acompañen a mi viaje y  no encuentro ninguno. Tan solo, vago perdido entre mis pensamientos y observo con detenimiento  las prohibidas estancias donde las teclas del  piano de un genio hicieron soñar a miles de personas que en esencia siguen viviendo en estas calles.

De repente nieve y mas nieve, pero en orden. Aquí todo está en orden, hasta los copos de nieve se organizan para caer en el paisaje de este país. Si no toca, no cae, si no hay hueco se queda en el aire hasta que les autoricen a aterrizar.. Las carreteras están siempre limpias de hielo y nieve.
 
Esta acogedora ciudad plagada de pasadizos te invita a  esconderte entre las sombras de un atardecer frio de febrero. Es distinta a todo lo que he conocido y te insufla una paz que he buscado en cada rincón de este viaje. No hay duda de que la vida es mensajera de tumulto o de silencio según se acomode a la presencia de los lugares....

A sólo dos horas espera un enigma. ¿Superará Viena a Klimt en un 14 de Febrero? Difícil lo tiene... .


Salzburgo

lunes, 13 de febrero de 2012

Austria: Yo no estuve en Zurich




No podía ser de otra manera y decidí despedirme de Berna y Suiza con un puente.... Esa  manía que tengo de quedarme colgado mirando al vacío, con el ojo puesto en los colores y los reflejos de otros puentes, me hizo naufragar en un mar de dudas y pensé:  No vayas... .


Puente de hierro Kirchenfeldbrücke sobre el río Aare


Al final no estuve en Zurich. Las sensaciones que me acompañan en este camino son muchas veces  respuestas a las preguntas que llevo haciéndome años y  señales que me confirman que la realidad es tozuda y que el castigo por este dolor vencido del pasado  es la soledad. Me detuve y supe cual sería mi siguiente destino.



  Zurich  siempre estuvo idealizado por cosas como este vídeo, y por  frases de esa película que tanto me tocaron en su día. Me di cuenta de que Daniel, el personaje de esta historia en Zurich, era un soñador  capaz de recorrer cientos de  kilómetros para decir "te quiero", aunque la respuesta a eso pudiera ser:: "Yo no". . Después de  esta meditada situación  la carretera me torturó sin compasión y a cada rato insistía en la misma preguntaba: ¿Zurich a 60Km... que harás?, ¿Zurich a 40Km... que harás?... No iré.



Entendí  que  a veces es mejor poder mirar a los ojos de las personas que te rodean aunque  el dolor intente hacerte claudicar,aunque el pasado quiera seguir reinando en tu presente. Es mejor hacer brillar tu corazón y  cantar entre los recuerdos : Hoy ha sido un día excelente, sin decepciones.. como la canción de este trailler de Bon Appetit de " Radio dept", "  Strange Things Will Happen". Por ese motivo decidí desviarme a tiempo y cambiar de país, cambiar de viaje, quizás incluso cambiar de vida.



  Austria era mi próxima compañía. Salir de Suiza, de sus paisajes nevados, de los alpes que tanto me han impresionado, del brillo del sol en la pureza de la nieve. Ojala algún día todo pueda ser tan puro como este recuerdo, o al menos tan intenso y especial.
Interlaken

Las carreteras empezaban a estar peligrosas pues  los primeros copos asomaban entre la falsa oscuridad del atardecer. Las cinco y media de la tarde y alrededor de 200 kilómetros por delante hasta Innsbruck. Debía atravesar la montaña si no quería dormir por el camino, pues la otra alternativa era volver sobre los pasos y hacer 150 kilómetros mas. Entonces respire y ... a subir. La verdad es que conforme subía la nieve se hacia mas y mas abundante. Subía a 60 Km/h y la ventisca junto con la nieve que caía  se hacia cada vez mas espesa. Al fin conseguí coronar el puerto con un paisaje en penumbra espectacular. El miedo me hizo apagar la música de fondo y ahogó hasta el último de los pensamientos que siempre rondan mi cabeza mientras conduzco. Creo que esta ha sido la terapia mas peligrosa que he hecho en mi vida.

Aún quedaba lo mejor. La bajada en pendiente con el cambio en segunda como hacen los experimentados conductor pero en este caso servía mas bien de poco. La aguja no avanzaba por encima de los 40Km/h. "Mantener la calma" me repetía como un mantra. A la salida de una curva el coche derrapó de las ruedas traseras pero en seguida lo pude colocar de nuevo en el carril. Cada vez subían mas coches en sentido contrario con sus potentes focos halógenos que al reflejarse en la nieve te cegaban por completo. En la salida de una curva en pendiente, el coche se fue y el instinto me salvo: esta vez no recuerdo si guardé la calma, lo que si recuerdo es que tuve miedo. En el arcén de la carretera se divisaba  un lago,  montañas y mas nieve. Era un sitio precioso para cualquier cosa... menos para quedarse de manera indefinida. No era mi momento... ..

Nunca me había dado tanta alegría ver la señal de un túnel. Acostumbraba a jugar con las señales de la carretera. Restaurante : brazos en cruz. Gasolinera: brazo derecho en jarras... etc... Son algunas de las muchas tonterías que se me ocurren a cabo del día. La del túnel ya os la contaré porque es genial.

Después de es túnel, llegó otro y otro...Atravesamos las montañas desde sus entrañas. Recorrimos una distancia de casi 100 kilómetros en túneles. de repente me di cuenta de que estaba en ese pais de nombre impronunciable: Lientchenten. Y de pronto me di cuenta de que ya no estaba. Jamas tardé tan poco tiempo en cruzar un país.
Liechtenstein


El cansancio se empezaba a notar.Las palabras volvían a chocarse unas con otras de manera atropellada.  Tocaba descansar. Mañana Insbruck, Salzburgo... y Viena. Pero eso será mañana... .

domingo, 12 de febrero de 2012

Suiza


Annecy



Annecy puede dejarte tocado si recorres sus calles con el ánimo algo disperso. Esa luz tenue, casi sin recorrido para ocupar todo el espacio, se te adhiere a las entrañas y se acaba disolviendo en cada poro de tu alma. Si te dejas llevar por sus sombríos rincones el corazón se te hiela en alguna fotografía y la costumbre se aprovecha de tu inocente mirada, para asestarte un golpe definitivo en los confines de la memoria.
.
La humedad que proviene del lago a los pies de sus canales a veces te envuelve desprevenido. Su  coraza de piedra la vuelve impenetrable ante cualquier súbito asalto que surja de un inocente pensamiento.Annecy es ya el pasado.

Saborear por la carretera los recuerdos de esas calles me hace fijarme sin decoro en un punto inalterable de mis recuerdos. Me quedo estático, casi sin aire, escuchando el eco de algunas palabras que siempre llegan inoportunas. Quizás la distancia sea el motivo:  sucedió en Varsovia, en Nueva Orleans y en EE UU.. Sucedió mientras las piezas del puzzle iban encajando perfectas al otro lado del mundo. Siempre hay un motivo.

Suiza tiene un sabor diferente. La aduana a la vieja usanza y el dinero a la nueva. Sorprendentemente el buen policía de esta insólita frontera, me indica con el movimiento de su mano que pase sin detenerme. Acabamos de ahorrarnos 50 euros en tasas por uso de carreteras. Un impuesto menos. que seguro  la vida se lo cobrará en otros lugares. No me cabe duda.

La carretera se hace oscura, pero todavía se intuye el blanco opaco de la nieve en los arcenes. La noche se adivina silenciosa ahí fuera y un ritmo pausado nos adentra en Ginebra en plena oscuridad.
Esta ciudad de luces encendidas y  edificios emblemáticos de grandes marcas y escaparates lujosos no parece muy amigable. Este paisaje no es el viaje deseado. Vamonos volando.


Marktgasse en Berna
Apenas 100 kilómetros faltan para llegar a nuestro destino y se nota el cansancio. La temperatura esta subiendo a diez bajo cero. Creo que salir del coche va a ser un ejercicio de valientes. Allá vamos...Al fin Berna, la ciudad de los mil soportales esta ante mis ojos. Edificios de piedra perfectamente alineados. Colores uniformes, estructuras semejantes. En definitiva una ciudad muy organizada en medio de la noche . Veremos si mañana mantiene este equilibrio.

Hoy el sol es tímido, simplemente se le intuye y poco a poco va tomando confianza para dejarnos entrever algunos rayos. . El también ha salido con abrigo, por eso su luz es tenue y  el calor duerme escondido entre sus vestiduras. Sorprende ver como las calles poseen lo mejor de la libertad de movimientos,  y lo mejor de un orden en el trafico de los transportes públicos.. Parece una ciudad fría y a la vez te sientes recogido. Quizás por eso Einstein encontró su teoría en estas armoniosas calles.

La ciudad tiene movimiento. Turistas y población de distintos lugares del mundo. Cosmopolita en medio de tanta tradición. Otra vez el equilibrio. Su casco histórico es Patrimonio de la humanidad. No me extraña, pues te asombra el  cuidado y excelencia de sus edificios, haciéndolo  único.

No queda mucho para Zurich. Mañana será el gran día. Otro de mis sueños se verá cumplido::  recorrer la ciudad en ese tranvía que tantas veces hizo volar mi imaginación...

Se me agolpan las palabras de nuevo. Se pueden leer entre lineas en mi cabeza.. Los sentimientos se retuercen dentro de mi vida. Nuca olvidaré este día. Nunca.
Berna

Zurich...

sábado, 11 de febrero de 2012

Dia siguiente




Annecy



...Annecy, despues de 1300 kilómetros es mucho mas bonito. La ansiedad anima a cualquiera... Y después de 12 horas conduciendo, cualquier piedra en el suelo te parece el Partenon

La carretera por la noche es un misterio. Los pensamientos empiezan a divisar entre las luces de la autopista miles de respuestas, soluciones a los acertijos de la vida que al inicio del camino parecía imposible que pudieras resolver. Un carril, dos carriles... un peaje, dos peajes, tres peajes.. que pastón... Y... gasolina....

Entonces una parada y otra, un café tras otro, una media sonrisa que en la lejanía resuena con sencillez y ambigua sinceridad, una mueca mas que hacerle a la vida que se muestra tan injusta a veces. Y sientes de nuevo una ausencia desmedida, y vuelves al volante para ocupar las horas en algo mas que su sonrisa o su mirada de hace tanto tiempo ya.

El viaje ha sido largo con vientos de 130 km por hora que inundaron de tensión cada centímetro del coche. Y nos dieron las diez y las once, las doce y la una las  dos y las tres y... así en Grenoble el cansancio se volvió loco y decidió descansar.

Después de ese descanso  merecido de 5 horas, y un sueño reparador ( caí como un cesto...) , Grenoble, sencilla y poco señorial a los pies de los alpes, nada interesante que ver y mucho recorrido por cubrir....  y  sin tiempo que perder otra vez carretera. Los arcenes llenos de nieve.   Y la ilusión de nuevo al volante. Los alpes, con menos nieve de la esperada y las montañas ocupandolo todo.

Salida 34 de la autopista:: Hemos llegado:  Annecy, sus canales, la luz como reflejo de una época de brillo y señorío, la piedra como férreo símbolo de austeridad, poder y riqueza.

Hace frio, cinco bajo cero, y subiendo. El sol no calienta pero esta dando brillo a estas calles de otro tiempo. Sus aguas doradas y limpias reflejan el espacio infinito que muestran sus edificios medievales. Al final de los canales un gran lago cristalino y nevado en cada una de sus orillas. La estampa de un cuento de hadas....

De repente noto el frio, cada esquina de mi corazón siente el hielo de unos recuerdos vacíos.. Parece que alguien se ha llevado el calor que había en ese músculo lleno de ausencia.

Y seguimos llenando paginas  entre nieve, frio y algo de tristeza  entre la luz que tenue  empieza a apagarse esta tarde de viernes. Aquí el inviernos sabe a nieve y leña quemada, aqui el invierno parece sacado de una película...

No quiero mirar hacia atrás, no quiero dejar desnuda esa foto, no quiero que la distancia e incluso el olvido duerma este blanco y negro que poco a poco se ira coloreando, en el cajón de los sueños. Quiero que estos colores den luz a un presente nuevo, a un sonido puro, a una vida llena sólo de la gente que me quiere.

Annecy
Camino de Berna....

miércoles, 8 de febrero de 2012

Dia 1







Acostumbro a dormir los sueños en un rincón discreto de la memoria.

A veces son caminos que se disuelven con el paso de los días y que vuelven a mi como por accidente. Esas extrañas sensaciones, desconocidas e inacabadas secuencias para mi, discurren junto a pensamientos que sin mas pretensiones, deciden acompañarme en los imaginarios viajes con olor a papel viejo que cultivan algunos libros de incomprensibles contenidos. La memoria tiene caminos que la razón no entiende. Y por ellos voy a perderme... .

Me dispongo a iniciar un largo viaje, en todos los sentidos posibles, en todas las formas y maneras en las que se pueda entender la palabra viajar. Inicio un salto atrevido y delicado, sin paracaídas, sin red que me proteja de los eventuales daños que seguro se producirán en el forzoso aterrizaje cuando las sensaciones se apaguen y la rutina vuelva a su estado natural.

Pero el riesgo mueve este presente entre fugaz y pausado, entre condenado y absuelto en el proceso de la vida. No se si las esquinas que doble por las calles de unos destinos que permanecen ocultos todavía en mi memoria, me depararan lo que esta ansiedad que tanto me presiona hoy busca. No se si el alimento será suficiente, pero.... allá vamos.


Será como parar el mundo para que el tiempo se detenga. Intentar que los pasos no dejen huellas, que lo sonidos no se escuchen demasiado, que la memoria se reescriba sobre las sombras que abandonadas discurrirán sobre hojas caídas en un suelo cubierto por la nieve de los días pasados.

Me enfrento pues, a los kilómetros con el afán de resolver los acertijos que se representan inquietantes en cada una de las etapas: ¿donde ir?, ¿ que ver? ¿ donde quedarse? ¿ porque marcharse tan pronto?... Sin duda una aventura llena de vida, un espacio detenido para desglose de un presente construido a base de fotografías en las que no aparezco, para otorgarme así , el privilegio de un segundo plano cargado de esencia y no de cantidad, escondido de nuevo entre, música, letras, fantasías... .

Podré volver a ser yo, sin papeles que interpretar, sin tener que responder a la sonrisa que en el pasado me hizo tan feliz, o sin tener que lastimar mi orgullo, rebajando mis pretensiones para mendigar un amor que ya no es mio, que no me pertenece y que aunque añoro sin decoro alguno, sobrevivo a el con la dignidad recuperada a golpe de angustia y manifiesto dolor.

Podré vivir y volver a ser un espíritu libre, un entregado samurai abriéndome paso por una causa que jamas debí abandonar: ser yo mismo.

Es el invierno del año 2012, un febrero frio y a menudo gris plomizo, de un sol que no da calor y un amor que abandonado solloza en las esquinas de la ciudad donde vivo. Se abre ante mi a modo de reinicio un paisaje mágico, una vuelta a los orígenes, la oportunidad de encontrar un sitio donde reposar sin ataduras y descansar sin pretensiones. Apagaremos la maquina,encendida desde hace demasiado tiempo. Dejaremos que descansen sus circuitos, que se refrigeren las fuentes de alimentación y que se reordenen sin prisa los datos almacenados en la memoria.

Es invierno, tiempo de letargo, de refugio y meditación, de caminar sin ruido y pasear sin ser visto.

Es Febrero de 2012 y la vida me invita a corregir los errores y a llenar de vida las alforjas del presente.